Amor- Ágape
La simple idea de que como mortales, hijos simples de la naturaleza, se nos permita entregarnos a través de un amor totalmente limpio de intereses, que no busca ninguna recompensa, podría parecer totalmente inaudita.
¿Existe realmente este tipo de amor?, ¿ acaso se quedó como una simple reseña de la filosofía, los mandatos y la fe cristiana?. A primera vista la respuesta parece muy sencilla y rápida de contestar: NO.
Durante mucho tiempo nos hemos alejado de practicarlo . El amor de entrega total existe, más allá de lo que nuestros mezquinos corazones quieran aceptar, ese amor está presente en la vida de la humanidad, aun cuando no sea fácil de experimentar.
Ese Amor de entrega total al prójimo es visible en muchos miembros de nuestras sociedades, desde la mujer que, aún a sabiendas de que su embarazo no es oportuno ó que bien le puede causar la muerte, decide mantenerlo y decir no al aborto, hasta aquel que comparte y entrega un órgano de su cuerpo para salvar la vida de un desconocido.
Es un amor que ronda en las calles cuando un desconocido te tiende la mano cuando necesitas ayuda, cuando recibes la llamada fraternal de un amigo, o el abrazo de un hijo al re-encontrarte.
El amor ágape está en todos y cualquier lugar, no necesitas ser una heroína o el más destacado de los científicos o estadistas, es un amor que existe de por si, y sólo necesitamos tener la conciencia de que todos tenemos la capacidad de brindarlo.
Se necesita solamente seguir tres huellas que nos dejó nuestro Maestro, CRISTO amor, obediencia y solidaridad, son los tres grandes cimientos de ese amor de entrega total.
El amor ágape debería ser un estado permanente, como lo fue en CRISTO TERRENAL, como lo es en DIOS, pero nuestra naturaleza y el libre albedrío que ese mismo Dios nos permite, es lo que nos hace claudicar y volvernos ciegos a esa perfección.
Todos en nuestras vidas gozamos de momentos en los que nuestro espíritu trasciende nuestra mente y libera esa descarga de amor , de entrega total e incondicional, debemos permitir que fluyan hacia quién los espera y permitirnos el gozo de amar con profundidad;sin esperar nada a cambio, porque la esencia de nuestra creación proviene de la misma fuente: el amor incondicional de DIOS.

